¿De donde nace la idea?

PROYECTO EDUCA-EVOLUTIVO DE LA SEMILLA DEL SER 

¿De donde nace la idea de EDUCA LA SEMILLA?

Los niños de hoy serán los adultos de mañana, ellos representan la nueva humanidad más conectada con la Madre Tierra, con el corazón del Universo y también con su yo interior.

Educar, según su origen etimológico, deriva del latín “educere” (“ex–ducere”), que significa “sacar afuera”, “extraer”; por ende la educación debería centrarse en sacar afuera lo que el ser humano ya guarda en su interior desde su nacimiento y que necesita para llegar a “ser”, en plenitud. La función de la educación debería ser entonces de ayudar al niño a extraer todo ese potencial que ya posee de forma innata (para que lo ponga en practica) y así colaborar a que él mismo pueda desarrollar lo que naturalmente ya es.

Tengo un sueño… sueño con un lugar en que los niños puedan:

  • aprender en libertad (a través del hacer);
  • liberar y expresar su creatividad;
  • desarrollar su auto-estima y amor propio;
  • descubrir sus dones y aptitudes;
  • comprender su naturaleza divina y su poder interior;
  • crear lazos en un entorno de amor y respeto mutuo;
  • ser amados y respetados tal y como son;
  • entrar en contacto con la naturaleza (reino mineral, animal y vegetal);

…sueño con un lugar en que los niños puedan simple y sencillamente SER…sin contaminación ni manipulación, en total libertad!

Niña manzana¿Hay diferencia entre un árbol y un niño?

Nosotros lo seres humanos formamos parte de la naturaleza, de ella venimos y entonces como ella deberíamos actuar. La naturaleza fluye y en ese fluir se manifiesta su poder creativo: ¡se auto-realiza!

Tomemos una semilla de manzano por ejemplo: por muy pequeña que parezca, ella contiene ya en su interior toda la información y la inteligencia necesarias para auto-realizarse y llegar a ser un maravilloso manzano. La semilla no necesita que nadie le enseñe a ser manzano, lo único que necesita es lo básico para poder crecer y desarrollarse: tierra, agua, sol y amor (energía universal en acción).

Nadie le puede pedir que empiece a producir manzanas en muy temprana edad cuando aun no ha terminado de desarrollarse. Hay etapas que se tienen que cumplir para que la semilla, germine, crezca, se desarrolle y empiece a dar frutos.

Nadie puede pretender tampoco que en lugar que dar manzanas produzca naranjas. Por mucho que se insista o se quiera el manzano nunca producirá naranjas; no es su función, no es su propósito, no tiene las herramientas para producir naranjas. Simplemente vino para dar manzanas y esto se ha de entender y respetar.

Ningún manzano compite con los demás manzanos o se cree superior por tener un color de cascara distinto, un peso distinto, o un lote mas grande que lo hospeda. Todos los manzanos conviven en armonía en un mismo campo cada uno dando lo mejor de si, produciendo hermosas y jugosas manzanas, amarillas, verdes, rojas, sin preocuparse de tener éxito o ser superior y sin juzgar ni ser juzgados por los demás manzanos.

Por ultimo no existe un solo manzano en el mundo que haya comido de sus propios frutos; su propósito es el de crear manzanas para que otros las disfruten; es una existencia de servicio y entrega en la que el manzano se auto-realiza en el momento en que se desprende de sus frutos para deleitar a quien los necesite (los animales, los hombres u la tierra misma).

Nosotros también somos parte de esta naturaleza, entonces ¿porque nuestro desarrollo debería ser distinto al de un árbol de manzano?

Cada niño que llega a este mundo ya tiene su propósito de vida y tiene en su interior todas las herramientas, dones y capacidades que necesita para auto-realizarse. Los niños no necesitan que se le llene la cabeza con enseñanzas forzadas, no hace falta obligarlos porque ellos quieren aprender; lo único que necesitan es un entorno de amor, sano y rico de estímulos, en lo que se le proporcione lo básico para que puedan crecer, desarrollarse y empezar a dar sus frutos.

No se puede obligar a un niño a transformarse en algo que no es, o mejor dicho, se puede, y es lo que hasta ahora ha ocurrido pero no puede seguir siendo así, ¡esto ha de acabar!

El sistema educativo y la sociedad de hoy hacen con los niños lo que “no se puede hacer con los manzanos”:

  • les enseñan a competir en lugar de colaborar y co-existir. Esto genera, en algunos casos, complejos de inferioridad, baja auto-estima y en otros agresividad y violencia.
  • les empujan a transformarse en algo que no son y a generar resultados que muchas veces van en contra de su propia naturaleza (producir naranjas cuando en realidad son manzanos). Esto produce adultos frustrados, insatisfechos de su propria existencia, despojados de su propria energía y que experimentan a menudo un profundo vació existencial.
  • les privan de su identidad, empujándoles a asumir varias mascaras, alejándole de su propio yo interior al punto de llevarlos a creer, una vez adultos, que “el tener” vale mas que “el ser”.

Hay que romper los antiguos esquemas y paradigmas que han resistido hasta hoy y que han generado una humanidad empobrecida y enferma para ceder el paso a un nuevo modelo de educación basado en el amor, la libertad y centrado en “ser”.

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