LA SANGRE DEL BÉBÉ, NO DEL CORDÓN

Para hablar de cuando cortar el cordón umbilical, tenemos que empezar a llamar a cada cosa por su nombre. Esto aportará más luz y hará que nos desaparezcan muchas dudas y podamos decidir con mayor conocimiento y libertad lo que queremos hacer respecto a cortar o no cortar, hacerlo antes o después, donar la sangre o no hacerlo.

 

La sangre que circula a través del cordón con una trayectoria perfecta entre placenta y bebé es sangre del BEBÉ. Llamar a esa sangre, sangre del cordón, es ambiguo y puede llegar a confundir. Ya que si esa sangre es únicamente del cordón ¿qué más da lo que ocurra con ella? Es más, si la van a acabar tirando, ¿porqué no la donamos y así hay posibilidad de salvar vidas?
Las familias que no tengan la información necesaria pueden ser vulnerables a los efectos del marketing emocional para que opten a la conservación de la sangre de su hijo.
Plantearse la opción de salvar vidas con esa sangre antes que tirarla es la verdad admirable. Pero si de lo que estamos hablando no es de tirarla sino de esperar unos minutos para que el bebé la absorba y se nutra de algo que es suyo, entonces, ¿para qué darla a otros?
Si simplemente retrasando el pinzamiento y el corte del cordón umbilical de los bebés, entre tres y 15 minutos, estos sufrirían menos traumas, menos hemorragias cerebrales y tendrían mayor almacenamiento de hierro. Si además los tejidos y órganos quedan revitalizados, con suministro de energía y bien nutridos. Lo cual se traduce en una mejor salud, una inmunidad acrecentada, una mayor inteligencia y una potencial longevidad. ¿Por qué privar a nuestros hijos de ello?

La introducción de de la práctica del pinzamiento y corte inmediato del cordón nunca fue cuestionada. No se llevó a cabo ninguna investigación para determinar si era una práctica saludable. Se empezó a hacer por conveniencia. Los médicos, enfermeras y comadronas comenzaron a seguir esta intervención año tras año. Más tarde, lo justificaron con el mito de que el retraso de corte de cordón provoca ictericia (exceso de bilirrubina). Pero las investigaciones han demostrado que no existe un mayor riesgo de ictericia patológica en los recién nacidos a los que se les retrasó el pinzamiento y corte del cordón.

Y yo os planteo ¿qué pasa con el bebé? No habla, no puede opinar. ¿Cuáles son sus derechos? ¿Una práctica de manual como es cortar el cordón inmediatamente está perjudicando el derecho de nuestros hijos desde su nacimiento a gozar de todo su potencial de salud e inteligencia?

En la casa de partos de Bumi Sehat de Indonesia y Filipinas, han recibido de forma segura más de 7000 bebés en condiciones de alto riesgo y bajos recursos. Todos los bebés disfrutaron del retraso en el pinzamiento y corte de sus cordones y el 100% disfrutaron de una alimentación al pecho. ¿Respetar ese tiempo antes de cortar, ayuda a la creación del vínculo afectivo del bebé con su madre? Yo estoy segura que sí.

Hay estudios que relacionan el corte de cordón precoz con anemias en el recién nacido. ¿Cómo no va a tener anemia si se le priva de parte de su sangre? Estos mismos bebés tienen más dificultad para engancharse al pecho de la madre y alimentarse adecuadamente. Después de todo, los bebés que sufren esta rutinaria práctica médica se les ha denegado hasta 1/3 de su sangre y sus células madre. La anemia severa hace casi imposible cualquiera de las capacidades de un recién nacido: mirar fijamente, trepar hacia el pecho, acurrucarse, permanecer despierto, agarrarse y succionar. Y los que logran hacerlo a pesar del corte inmediato de cordón los admiro enormemente. El ser humano es muy resistente a las adversidades, pero no por eso es motivo para abusar de ellos en su propio nacimiento.

La Organización Nacional de Trasplantes asegura que donar la sangre del cordón (bebé) no comporta ningún peligro ni para la madre ni para el bebé. En cambio ya hemos visto todo los posibles problemas de privar al bebé de su sangre.
Además de todo lo que conlleva la ONT (Organización Nacional de Trasplantes) advierte la viabilidad del almacenamiento y conservación respetando sus características óptimas está demostrada durante 15 años, después no se sabe si serviría o no. Manifiestan que el 20% de las muestras no presentan la celuradidad adecuada, vamos, que no sirven. Y otro porcentaje se puede contaminar en el proceso o deteriorar en el traslado. Aproximadamente el 40% de las unidades de sangre del bebé donadas no son útiles. En cambio el 100% de los beneficios de dejársela al bebé son aplastantes.

“Otra cosa muy dañina para el bebé es el pinzamiento y corte del cordón umbilical demasiado temprano; al cual se le debería dejar hasta que el niño no solo haya respirado repetidamente, sino hasta que cese toda la pulsación en el cordón. Ya que de otra manera, el niño es mucho más débil de lo que debería ser, al haberse quedado en la Placenta una parte de la sangre que tendría que haber estado en el bebé”
Erasmus Darwin, Zoonomia, 1801.

Laia Vallet Moreno

Fuentes:
– Organización Nacional de Trasplantes
– Organización Mundial de la Salud
– Ibu Robin Lim, La Placenta 2014
– Erasmus Darwin, Zoonomia, 1801
– Oxford Midwives Research Group, A study of the relationships between the delivery to cord clamping interval and the time of cord separation, 7 Diciembre de 1991
– División de Neonatología del Departamento de Pediatría del Hospital Italiano de Buenos Aires, Argentina
– www.cordclamping.com